07 junio 2006

La costumbre de desacostumbrarnos

Posiblemente sea un mal de la época pero cada día nos acostumbramos más a desacostumbrarnos a ciertas cosas.
Un día por apuro, otro por falta de ganas, otras veces por olvido pero en algún momento dejamos de hacer algo y cuando queremos acordarnos ya nos acostumbramos a la falta de lo que hacíamos antes y recuperar eso que perdimos es un ejercicio que cuesta.
Existen ejemplos tan tontos como el escribir a mano. El uso cotidiano de la PC y el teclado ha desplazado de forma poco piadosa a las cartas o notas manuscritas y al menos en mi caso, cuando quiero escribir algo me cuesta mucho retomar una tarea que hasta hace poco era algo inherente a mi.
De la misma manera nos desacostumbramos a ciertos gestos de afecto y buenas costumbres. A saludar a las personas cuando entramos o salimos de algún lugar, a dejar el lado de la pared a la gente mayor cuando caminamos por la calle, a sostener una puerta abierta si alguien entra o sale al mismo tiempo que nosotros y cosas mucho peores aún como perder la costumbre de abrazar, besar y decirles a nuestros seres queridos lo que sentimos por ellos.
Damos por sobreentendidas tantas cosas que nos ahorramos gestos y palabras que tal vez para la otra persona pueden ser de vital importancia.
Cada vez queremos más calladamente, más en silencio y eso nos envuelve en una especie de telaraña que nos atrapa y termina asfixiándonos.
Existen personas que están tan poco acostumbradas a que les digan que las quieren que cuando escuchan esas palabras se paralizan, no saben qué decir, se les nota la incomodidad hasta en el silencio y esa sensación termina anulando las ganas de demostrar el afecto.
A veces decirle a alguien "Te quiero mucho" no implica recibir como respuesta un "Yo también", se trata simplemente de tender un puente hecho de recuerdos que algún día ambas personas cruzarán juntas o no pero que permanecerá en el tiempo. Se trata de hacerle saber que alguien dispara contra una muralla espontánea de soledad que por momentos puede aparecer en su vida y permite que entre un rayo de luz, por pequeño que sea.
Y lo peor de todo es esa maldita costumbre que tenemos algunos de habernos desacostumbrado a pedir y no me refiero a cosas materiales sino a pequeños gestos de afecto.
Es tan simple decir: "Me regalás un abrazo?" y cuesta tanto que a veces duele, como si el orgullo nos estuviera carcomiendo las entrañas.
Llevo varias semanas intentando recuperar alguna que otra costumbre, tal vez sea porque quiero desacostumbrarme al dolor que causa el vacío en el alma.

5 Satélites Lunares

Caminó por la Luna Blogger chirusa

de cabo a rabo, me gustó como lo describiste, y me surgió una lista mental inmensa, pero los puntos básicos ya los enumeraste, todo cambio empieza con el primer paso, y dependerá de cada uno, si unimos voluntades, podremos desestructurar la costumbre de acostumbrarse a perder lo vital, lo único que importa, el afecto
TE REGALO UN ABRAZO mayúsculo :)

12:43 p. m.  
Caminó por la Luna Blogger Turca

No te creo.
Con lo mucho o poco que dejás traslucir acá de lo que sos, no creo que hayas perdido esas costumbres que decís.
Intento día a día, casi rutinariamente, seguir escribiendo con papel y lápiz (por suerte tengo hijos que me lo facilitan), considerar a las personas mayores antes que al resto y que a mí, sostenerle la puerta a mis semejantes, dar abrazos hasta por teléfono o mail y no por compromiso, y decir te quiero aunque descoloque (ahí tenés mucha razón). El orgullo me lo metí en el traste hace rato, y se siente maravillosamente.

Te quiero.

7:18 a. m.  
Caminó por la Luna Blogger Mafi

Chiru, sería difícil negarme a un abrazo regalado con tanta sinceridad asi que lo acepto encantada de la vida y lo retribuyo :)
Turcu, en realidad de todas las cosas que puse como ejemplo a la que realmente me desacostumbre (o tal vez nunca fué mi costumbre por pudor) fué a la de pedir un abrazo, una muestra de afecto. Hace muchísimos años atrás alguien a quien yo quería mucho y le pedí un gesto de afecto, me sentenció con un "Nunca mendigues cariño" y creo que eso caló tan hondo que lo aprendí como una máxima inexorable. Por lo demás soy de las que dicen "Te quiero" sin ningún tipo de inconveniente pero eso sí, cuando siento que a la otra persona le molesta, no sabe cómo manejarlo o lo malinterpreta, después de explicarle qué fué lo que quise decirle (cosa que me agota sobremanera) ya me corto todos los días un poco más. Igualmente quiero recuperar la costumbre de no sentir frío por faltarme afecto.
Sé que soy reiterativa pero siempre me gustan tus huellas en mi suelo selenita. Que tengas un buen día :)

7:30 a. m.  
Caminó por la Luna Anonymous Anónimo

Tenés msn? Me gustaría hablar con vos, porque tenemos ideas parecidas..
Agustina.

7:49 p. m.  
Caminó por la Luna Anonymous Anónimo

Tenés msn? Me gustaría hablar con vos, porque tenemos ideas parecidas..
Agustina.

7:49 p. m.  

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